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viernes, 21 de enero de 2022

Historia del transporte público en Guadalajara. Episodio I: Los omnibus y los tranvías de tracción animal

El transporte es una actividad inherente al ser humano, tan antigua como la misma especie, pues los antiguos homínidos tenían que trasladarse acorde con la disponibilidad de recursos básicos como alimentos, agua o refugio. Conforme la civilización se desarrolló, la desigual provisión de recursos volvió necesario y asequible el transporte de bienes y personas de un lugar a otro, incluso a través de continentes enteros (como la Ruta de la Seda en Asia Central) o a través de los océanos, como la Nao de China en la monarquía hispánica.

Sin embargo, las posibilidades del transporte dependían directamente de las posibilidades técnicas, económicas y sociales de las sociedades en la historia. Los pueblos mesoamericanos carecían de animales de carga, por lo que todos los desplazamientos debían realizarse exclusivamente con la fuerza humana. Aún así, existieron amplios circuitos comerciales y redes de caminos, pues la necesidad y el beneficio superaban al costo del traslado de bienes y personas. Incluso tras el arribo de los conquistadores y la implantación de sus tecnologías como la rueda, el transporte era lento e ineficaz según estándares modernos. Cruzar los vastos territorios de la Nueva España y el México independiente era una tarea costosa, insegura y lenta.

Sin embargo, incluso antes de la introducción del ferrocarril, otras mejoras introducidas contribuyeron a hacer más eficientes los medios de transporte: los barcos de vapor facilitaban el comercio entre los puertos mexicanos y las naciones extranjeras, las diligencias redujeron el tiempo de recorrido entre las ciudades, y a lo largo del siglo XIX, dos nuevos medios de transporte fueron la base del transporte en las ciudades.

La Guadalajara del siglo XIX y sus necesidades de movilidad

La ciudad del siglo XIX era muy diferente a la gran urbe que conocemos, primeramente por su extensión territorial, pero también por su densidad. Hacia 1850, la ciudad llegaba hasta los siguientes puntos:

En el norte, hasta el Hospital Civil Fray Antonio Alcalde (o "Viejo") y las cuadras aledañas al Santuario de la Virgen de Guadalupe.
En el poniente, hasta la actual Avenida México en su cruce con Chapultepec, donde se localizaba la Garita del Carmen, punto de revisión a la entrada de la ciudad.
En el sur, hacia la actual Avenida Niños Héroes, cerca de la Garita de Mexicaltzingo.
En el oriente, hacia la Garita de San Andrés, ubicada cerca de las actuales calles Belisario Domínguez y Álvaro Obregón.

Plano de la Ciudad de Guadalajara, c. 1830. Fuente: Mapoteca Digital Orozco y Berra.

Naturalmente, las distancias a recorrer en aquellos años eran mucho menores, llegar de un extremo de la ciudad al centro caminando era asequible, si bien bastante menos cómodo que hoy en día, ya que las calles eran simples caminos de tierra, o en el mejor de los casos, empedradas. Además, la forma de vivir era distinta, pues la mayoría de necesidades inmediatas se podían satisfacer al interior del "barrio" donde se residía. En los alrededores de la ciudad se ubicaban huertas, sembradíos y algunas industrias básicas como molinos, curtidurías, fábricas de textiles, etc.

A pesar de ello, existían medios de transporte para quien no deseara caminar hasta su destino. Además de los carruajes, que los más ricos podían permitirse poseer y usar cotidianamente, otros medios de transporte estaban al alcance de la población general.

Los ómnibus

Los ómnibus originales eran una especie de carruaje o diligencia de mayor tamaño, donde podían caber hasta 10 personas o más, arrastrado por varios animales. Su nombre no tiene un origen claro, pero deriva de la palabra "omnibus", que en latín significa "para todos", posiblemente en referencia a su carácter público. Los ómnibus constituyeron el primer transporte público en Guadalajara, y fueron introducidos a mediados del siglo XIX a la ciudad. Estos vehículos operaban de forma similar a los actuales sitios de taxis, ya que se agrupaban cerca de las plazas, los mercados o sitios de entrada a la ciudad. Ya en ese entonces, los ayuntamientos buscaron regular sus tarifas, la calidad del servicio y hasta los horarios en que funcionaban.

Los ómnibus, aunque fueran más prácticos para el usuario y rentables para sus dueños, estaban sujetos a las condiciones de las calles por las cuales se desplazaban, que como se ha dicho arriba, eran en su mayoría caminos de tierra o empedrados, por lo que el recorrido podía ser incómodo debido a los saltos y baches en que, cotidianamente, caían los carros. Sin embargo, hacia la década de 1870, se pensó en introducir una mejora significativa al transporte público de Guadalajara, la cual ya llevaba casi dos décadas funcionando en ciudades del viejo continente.

Ómnibus jalado por caballos. Fuente: WestJerseyHistory

El tranvía de tracción animal
La historia de los tranvías se confunde en sus orígenes con la de los ferrocarriles, y es que en esencia, dado que ambos usan rieles de metal para desplazarse, son ferrocarriles. Está documentado que el uso de rieles de madera para facilitar el movimiento de vehículos se remonta a varios siglos atrás, en carretas que servían para trasladar material en las minas de Europa. La utilización de animales que jalaran vehículos sobre rieles era muy común, y en algunos casos la tracción animal sustituía a las locomotoras de vapor, que eran bastante costosas hasta mediados del siglo XIX.

El primer tranvía de tracción animal circuló en Nueva York hacia 1932, y en Europa hacia 1860, y representó una mejora sustancial sobre los ómnibus, principalmente por el uso de los rieles. La superficie metálica lisa y continua del riel ofrece menor fricción, por lo que se requiere un menor esfuerzo para jalar un vagón. Derivado de esto, el viaje es más cómodo para los pasajeros, pues se eliminan los brincos por las irregularidades en el camino. La inversión inicial para tender los rieles y comprar los vagones era cubierta gradualmente por costos de operación y reparaciones menores.

En Guadalajara, hubo un primer intento durante la intervención francesa (1862-1867) para establecer una compañía de tranvías, o "ferrocarriles urbanos", como se conocían en ese momento, pero fue hasta 1874 que se estableció la primera empresa, la Compañía Anónima del Ferrocarril de Guadalajara a San Pedro. Esta empresa se formó con apoyo del gobierno del Estado e inversiones privadas de capitalistas locales (empresa mixta), y tras varios años logró terminar la vía entre la Penitenciaría de Escobedo (actual Parque Revolución) y la, entonces vecina, villa de San Pedro Tlaquepaque. Una empresa competidora estableció otro "ferrocarril" entre Mexicaltzingo y el Santuario de Guadalupe.

"Mulas que hacen tracción a un tranvía, vista del paisaje y de las vías férreas". Esta es la vista que el conductor de un tranvía "de mulitas" debió haber tenido. Nótese que la vía cruza campo abierto, se distinguen a la distancia las torres de la catedral de Guadalajara, por lo que la línea de la imagen debió ser una ruta "suburbana" a alguna población cercana a la ciudad.

A pesar de la dificultad inicial para conseguir los capitales y tender los rieles, los tranvías fueron un éxito en la sociedad tapatía de finales del siglo XIX, pues eran más cómodos y rápidos que los viejos ómnibus y carruajes. En las dos décadas siguientes, se tendieron más líneas que cruzaban de norte a sur y oriente a poniente la ciudad, e incluso conectaban las nuevas "colonias" que se construyeron en la época hacia los extremos de la ciudad, como la Francesa (entre las actuales calles Morelos y Justo Sierra, a la altura de Avenida Chapultepec). No sólo la extensión de nuevos tranvías cubría zonas recientemente urbanizadas, sino que incluso "desarrolladores inmobiliarios" de la época buscaban asegurar el permiso para el tranvía hacia los terrenos que querían adquirir, para que aumentaran de valor y pudieran venderse mejor. Existen pruebas de que accionistas de las empresas de tranvías en Guadalajara y en todo el mundo, también se interesaron por el desarrollo urbano, y los dos negocios iban de la mano.

Las desventajas de la tracción animal
Ómnibus y tranvías representaron un avance en la transportación urbana, y se convirtieron en auténtica necesidad para las sociedades que los construyeron. Sin embargo, no estaban exentos de dificultades e inconvenientes, que motivaron a buscar mejores formas de transportación, principalmente por el uso de los animales, fueran caballos o mulas, para jalar los vehículos. Los animales no podían trabajar por un día completo, por lo que las empresas necesitaban tener un gran número de animales "frescos" para reemplazar a los cansados. A su vez, alguien debía cuidar de los animales, por lo que se requerían mozos, caballerizos y veterinarios, además de los cocheros que operaban los tranvías, con lo que aumentaban los costos salariales de la empresa. Como era de esperarse, tener tantos animales juntos demandaba cantidades considerables de alimento para las bestias, que a su vez generaban excrementos en cantidades inmensas, los cuales debían ser recogidos de las calles y desechados adecuadamente. Las quejas por el mal olor y la insalubridad de los desechos de los animales se entienden mejor por la preocupación higienista de la época. En fin, los tranvías de mulitas no podían crecer demasiado pues los costos y las molestias se multiplicaban. Habría que encontrar un reemplazo.

La mayoría de ferrocarriles interurbanos de la época operaban a base de locomotoras de vapor, e incluso en Guadalajara se sabe de dos tranvías que utilizaron dicha forma de energía, el tranvía a los Colomos (donde había pozos acuíferos) y aquél a la planta eléctrica del Salto. Pero ya hacia 1890, la energía eléctrica comenzaba a extenderse por el mundo, simbolizada en la brillante y limpia luz que ofrecía, pero también en sus aplicaciones a las máquinas. Pronto, Guadalajara se uniría a la liga de ciudades con tranvías eléctricos.

"Tranvías de tracción animal frente a Catedral y Plaza de Armas". Hacia 1890. Fuente: Mediateca INAH.


FUENTES

Cristina Alvizo, (2021). Sobre rieles y ruedas: historia del transporte público en Guadalajara (1874-1954), Zapopan, El Colegio de Jalisco.

Allen Morrison, "The Tramways of Guadalajara" en tramz.com

Repositorio Mediateca INAH, en mediateca.inah.gob.mx

martes, 30 de noviembre de 2021

7 curiosidades del Tren Ligero de Guadalajara (Línea 1)

NOTA: Esta entrada se ha editado para agregar dos hechos curiosos que no conocía al momento de redactarla. El título se ha modificado en concordancia.


El tren ligero es parte de la rutina y la vida de muchos tapatíos, desde su inauguración en 1989. La primera línea recorre la ciudad de norte a sur a lo largo de casi 17 kilómetros, y cuenta con 20 estaciones. A primera vista, esta línea de transporte público masivo no parece nada fuera de lo común, pero ofrece algunos aspectos curiosos e interesantes relacionados con su historia. Por ello, te presento siete datos curiosos de la línea 1 del tren de Guadalajara.


1. Fue hecha para un Metro pero fue inaugurada con trolebuses.

En 1970, la ciudad de Guadalajara había superado el millón de habitantes, y el crecimiento de la ciudad había agravado los problemas de tránsito vehicular. Se propusieron dos soluciones que requerían grandes obras de ingeniería y costos fiscales y sociales. Por una parte, una nueva vialidad que aliviara el tránsito en la zona centro; por la otra, un novedoso sistema de transporte colectivo. El Sistema de Transporte Colectivo Metro en la Ciudad de México había sido inaugurado en 1969, y debido a su éxito inicial se propuso replicarlo en Guadalajara.

Para crear la nueva avenida, inicialmente llamada Eje Norte Sur, se demolieron numerosas fincas y edificios a lo largo de las calles Moro, Escobedo y Mezquitán. Mientras se abría paso a esta avenida, se decidió aprovechar la oportunidad y crear un túnel a lo largo de ella. Las dimensiones del túnel eran suficientes para un tren subterráneo, e incluso se construyeron estaciones completas al estilo vigente en la época. Varias delegaciones extranjeras ofrecieron créditos y asesoría para construir el metro, y el gobernador Alberto Orozco Romero (1971-1977) pidió apoyo al gobierno federal.

Sin embargo, se decidió que el medio de transporte a utilizarse en la nueva avenida sería el trolebús, y no el metro. Existen varias versiones sobre el cambio de vehículo, algunas muy especulativas, como que los trenes "no cupieron" en el túnel o no podían pasar en las curvas del trazo. Otros han considerado que el presidente Luis Echeverría consideraba que el metro era un gasto improductivo. La justificación del gobierno estatal fue que, en el trazo construido y con la demanda de transporte en esa época, no era costeable hacer una línea de metro. Por ello se adoptó una "solución evolutiva", consistente en iniciar la operación con trolebuses, para posteriormente adaptar el túnel para la circulación de un tren.

Trolebús Marmon-Herrington en estación subterránea. Fuente: www.trolleybuses.net

Los trolebuses fueron inaugurados en 1977, con dos rutas: Zapopan a Tlaquepaque y Panteón Nuevo-Plaza del Sol. Hacia 1987 se anunció la construcción del tren eléctrico, por lo que dejaron de circular los trolebuses. En la estación Juárez se puede hallar una placa, testimonio de la inauguración por el presidente Echeverría y las autoridades locales, que antecedió a la apertura del tren en trece años. El tramo de Avenida Colón ya era recorrido en parte por los trolebuses, que circulaban por el camellón de la avenida, el cual fue adaptado con balasto, vías y catenaria eléctrica para que pudiera pasar por allí el tren.

2. El templo a mitad de la avenida (estación Refugio).

La capilla del Refugio es un sitio conocido entre los tapatíos por la curiosidad de hallarse en el camellón de la Calzada Federalismo. El sitio de culto fue de los pocos edificios en salvarse de ser demolido durante la construcción de la nueva avenida, y se circularon rumores sobre la razón de su permanencia. Las autoridades alegaron que el templo era arquitectónicamente relevante y que se excluyó de la destrucción por atención a los habitantes de la zona.

Construcción del túnel y apertura de Calzada Federalismo en torno a la capilla del Refugio. Fuente: La nueva ciudad

La persistencia de la capilla planteó un desafío a los ingenieros y albañiles que construían el túnel, pues por las características de su cimentación existía el riesgo de que se viniera abajo si se excavaba el túnel por debajo de él. Se tomó la decisión de reforzar con pilotes de concreto el costado del templo, y que el trazo del túnel hiciera una curva para evitarlo, lo cual puede apreciarse al circular en el tren y en la estructura de la estación. Los ingenieros agregaron una entrada que da a la puerta del templo, además de un parque aledaño.

3. ¿Estación Colón?

Durante la etapa inicial de los trolebuses, las únicas estaciones subterráneas del sistema eran Ávila Camacho, Mezquitán, Refugio, Juárez y Mexicaltzingo. Las estaciones en los extremos del túnel se construyeron a nivel de la calle, pues a partir de allí las líneas se separaban. En el norte, la estación superficial era División del Norte, en el sur se encontraba la estación Colón, en la confluencia de la avenida del mismo nombre con la nueva Calzada Federalismo y la avenida Washington. De la misma forma que el parque del Refugio, se quiso dotar a esta zona de una nueva área recreativa, que en este caso se llamó Parque del Federalismo. Para subrayar el motivo del parque y el nombre de la avenida se construyó una escultura que, desde arriba, reproduce un mapa de los estados de México.


Estación Colón a nivel superficial. Fuente: www.trolleybuses.net

En 1981 se propuso ampliar el sistema de trolebuses, por lo que se abrió un paso a desnivel de la Calzada Federalismo bajo Washington, para conectarla con la avenida Colón. La estación se adaptó para tener una estructura subterránea, y al inaugurarse en 1989 la línea 1 del tren, se decidió llamar Washington.

4. Construida a futuro: la estación Juárez.

Además de la previsión de que algún día se usaría para un tren, los responsables de la obra del túnel previeron que podría ser el punto de conexión con otra línea de transporte masivo, por lo que se excavó un túnel lo bastante profundo para albergar otra estación. Desgraciadamente, la construcción de la segunda línea tuvo que esperar hasta 1992, cuando se iniciaron los trabajos para la línea 2 del tren eléctrico urbano. Existe, sin embargo, una vía que enlaza las líneas 1 y 2 del tren, y se puede apreciar ligeramente en la vía que va de Refugio hacia Juárez, poco antes de llegar a la estación.

5. La frustrada línea 3.

Casi desde la apertura de los trolebuses se pensaba que tendría que haber al menos tres líneas de transporte masivo en Guadalajara. Como ya vimos, pasaron 12 años entre la construcción del túnel y la apertura del tren eléctrico, y otros 4 años más para abrir la segunda línea. En algunos mapas de la época aparecía una tercera línea muy parecida a la Línea 3, inaugurada en 2020. Sin embargo, durante el gobierno de Emilio González, se propuso un trazo totalmente distinto.

La línea propuesta correría desde la estación Isla Raza hacia Santa Fe, en Tlajomulco. Se proponía que corriera de forma concurrente desde Isla Raza hacia Periférico Norte, la terminal en esos años. Se remodeló la estación Urdaneta, en previsión de la expansión de la línea, pero el proyecto fue dejado de lado, y cuando se anunció en 2014 la nueva línea del tren, fue elegido el trazo Zapopan-Guadalajara Centro-Tlaquepaque.

6. Trenes de inspiración alemana, pero hechos en México

Los trenes originales del sistema se realizaron con tecnología alemana, basándose su diseño en el Strassenbahn Typ B de la empresa Duewag, una línea de trenes muy comunes en los sistemas de tranvías y tren ligero de la entonces República Federal Alemana (también conocida como Alemania del Oeste). Los trenes para Guadalajara, sin embargo, fueron construidos en la entonces empresa estatal Constructora Nacional de Carros de Ferrocarril, o Concarril, gracias a un acuerdo de cooperación tecnológica con la empresa Siemens. A continuación te presento dos imágenes de los trenes alemán y tapatío.




7. Se llegó a pensar que sería un "elefante blanco"

Al momento de su inauguración, México llevaba casi siete años de crisis económica y social, por lo que la primera línea de tren de Guadalajara se tuvo que realizar con economía y austeridad, como lo demuestra que la mayoría de su trazo fuera superficial. En su recorrido no existen grandes áreas comerciales o centros de trabajo, sino colonias habitacionales de clase media o trabajadora, así como algunas áreas industriales, por lo que se señaló que era un tren que iba "de ninguna parte a ninguna parte". Además, inicialmente no se coordinó adecuadamente las rutas existentes con la línea, de forma que no se beneficiaron el tren y los autobuses de un funcionamiento como sistema.

Sin embargo, con el paso del tiempo se fue consolidando e incrementando su número de pasajeros cada año, sobre todo con la apertura de la segunda línea de tren en 1994, por lo que se tuvo que ampliar las estaciones en 2015 para que pudieran circular trenes de tres vagones. La línea 1 podrá no ser la más turística pero es una forma muy eficaz de cruzar Guadalajara de norte a sur en transporte público, y conforme las periferias de la ciudad se han poblado cada vez más, se confirmó el error de esos pronósticos pesimistas.

¿Conoces algún otro dato curioso del tren ligero o en general de tu colonia? ¿Qué piensas del tren ligero o del transporte de tu ciudad? Te invitamos a dejar un comentario en este artículo.

martes, 17 de noviembre de 2020

El tren eléctrico de Guadalajara, ¿tren ligero o metro?

 Tras seis años de construcción fue finalmente inaugurada y abierta al público la Línea 3 del Sistema de Tren Eléctrico Urbano (SITEUR) de Guadalajara, la cual conecta tres municipios (Zapopan, Guadalajara y Tlaquepaque) a través de 21.5 kilómetros de vía. La nueva línea cuenta con 18 estaciones (5 subterráneas y 13 elevadas) y sigue una dirección norponiente-suroriente por medio de la cual se puede atravesar la ciudad en poco más de 30 minutos. La línea conecta con las otras dos líneas del tren eléctrico y la línea del Macrobús en la Calzada Independencia, así como con la línea del Macrobús en el Periférico (actualmente en construcción).


Fuente: SITEUR (https://lineatres.jalisco.gob.mx/)

Por su estética y estándares de construcción, se puede comparar a la nueva línea con otros metros de América Latina e incluso con la línea 12 del Metro de la Ciudad de México. Comparándola con las otras dos líneas del sistema, la Línea 3 luce moderna y tiene mayor longitud. Surge entonces la pregunta: ¿se puede considerar al tren eléctrico de Guadalajara como un metro?

Cualquiera que por error se haya referido al tren de Guadalajara como "metro" y haya sido corregido inmediatamente por algún tapatío quien aclararía que se trata del "tren ligero" se habría preguntado cuál es la diferencia. Ambos sistemas funcionan a base de trenes eléctricos que transportan un número de pasajeros muy superior a otros medios de transporte (como los autobuses), tienen vía separada de las vialidades urbanas y cuentan con estaciones de acceso controlado, lo que los vuelve una forma muy eficiente (aunque costosa) de transporte público urbano.


Estación subterránea de la Línea 3 (Fuente: mexiconoticias.com.mx)

Hay que hacer notar que no existe una definición oficial de metro (ni de tren ligero) por ningún organismo internacional de ferrocarriles o metros, por lo que cada autoridad decide la terminología con que denomina su sistema. En el caso de México, tenemos los siguientes sistemas de transporte público urbano masivo por trenes eléctricos:

  • Sistema de Transporte Colectivo Metro (Ciudad de México)
  • Servicio de Transportes Eléctricos (tren ligero, Ciudad de México)
  • Sistema de Transporte Colectivo Metrorrey (Monterrey)
  • Sistema de Tren Eléctrico Urbano (Guadalajara)
Como podemos ver, el sistema de Guadalajara es el "hermano desobediente" que decidió nombrar de forma diferente su sistema, mientras en Monterrey se siguió la denominación utilizada en la Ciudad de México. Sin embargo, el Metro de Monterrey y el tren eléctrico de Guadalajara no son tan distintos, si se toman en cuenta la longitud de la red, el material rodante, el número de líneas y estaciones y los pasajeros transportados:

Sistema                                     Longitud de la red (km)    Líneas    Pasajeros en miles*
Metrorrey                                            33                                            2*            15,098
Tren eléctrico (Guadalajara)           47                                            3              8,182

Fuente: inegi.org.mx
*Al momento, la línea 3 del Metrorrey no ha sido inaugurada
*Se eligió un mes anterior a la pandemia de COVID-19 que redujo la afluencia de pasajeros (Diciembre 2019). En ese momento no se había abierto la Línea 3 del tren eléctrico de Guadalajara.

Se puede ver que en longitud de la red no existe una gran diferencia, y que poseen el mismo número de líneas (en Monterrey, dos abiertas y una en construcción) y que acaso los pasajeros transportados en Metrorrey son casi el doble. El material rodante es muy similar, en particular los vehículos TEG-90 y MM-90. Una diferencia clave podría ser que el Metro de Monterrey está completamente separado del tráfico vehicular, al ser la práctica totalidad de su trayecto en línea elevada o subterránea, mientras en Guadalajara la línea 1 cruza varias vialidades en su trayecto de la Avenida Colón.



Al comparar al tren eléctrico de Guadalajara con el tren ligero de la Ciudad de México encontramos diferencias sustantivas, pese a la similitud de sus materiales rodantes.

Sistema                                    Longitud de la red (km)      Líneas    Pasajeros en miles*
Tren eléctrico (Guadalajara)    47                                        3            8,182
Tren ligero (CDMX)                    13                                        1            1,862

Fuente: inegi.org.mx. Datos de pasajeros de Diciembre 2019.

Aún tomando en cuenta que el tren ligero de Ciudad de México sólo cuenta con una línea y por ende, el número de pasajeros de Guadalajara será bastante mayor por la longitud de la red, la mayor cobertura gracias a las diversas líneas, podemos decir que el tren eléctrico de Guadalajara es superior en su nivel de servicio al tren ligero de Ciudad de México debido a tres factores principales: velocidad, capacidad del vehículo y estructura de la red.

Velocidad.
A pesar de que ambos sistemas poseen vehículos similares, ya que fueron fabricados con especificaciones casi idénticas por Concarril-Bombardier, la única línea del tren ligero de Ciudad de México transcurre en su totalidad de forma superficial, con numerosos cruces con las calles que atraviesan las vías, lo que limita mucho su velocidad, mientras las líneas de tren eléctrico de Guadalajara son en su mayoría subterráneas y sólo algunos tramos en la línea 1 cruzan con otras vialidades. Al circular a menor velocidad, la capacidad de transporte se reduce.

Capacidad del vehículo.
El material rodante de ambos sistemas es similar en sus dimensiones, pero el tren ligero de Ciudad de México circula con un solo vagón, mientras en Guadalajara la operación regular es con dos vagones y en horas pico tres, para lo cual se ampliaron las estaciones de la primera línea. Quiere decir que incluso con una frecuencia de paso similar, el tren ligero de Ciudad de México tiene la mitad o una tercera parte de la capacidad de los convoyes del tren eléctrico de Guadalajara.

Estructura de la red.
Las tres líneas del tren eléctrico de Guadalajara transcurren a través de, o cerca del centro histórico de la ciudad, y tienen estaciones de transferencia entre ellas. La línea del tren ligero de Ciudad de México sólo tiene una correspondencia con la línea 2 del metro por lo que en cuestiones de estructura de red, es periférica.

Fuente: Wikipedia.

Al usar esos mismos criterios para comparar al metro de la Ciudad de México con el tren eléctrico de Guadalajara notamos que éste último tiene una dimensión y capacidad bastante menor. La red del metro cuenta con 12 líneas, cuatro veces más que el tren eléctrico, lo que redunda en mayor cobertura y densidad de la red; la capacidad de los trenes es mayor, ya que cuenta con convoyes de seis y nueve vagones; la velocidad de recorrido es superior gracias a la mayor distancia entre estaciones. Acaso en estado de los vehículos y las estaciones el tren de Guadalajara es mejor gracias a su menor antigüedad e intensidad de uso, pero en los datos duros el metro de Ciudad de México es mucho mayor.


Sin embargo, a sabiendas de que la comparación no es muy justa, podríamos tomar en cuenta que otros sistemas de transporte urbano de Latinoamérica que operan con igual o menor número de líneas que Guadalajara se consideran metros, como el Metro de Lima (1 línea), el de Santo Domingo (2) o el de Panamá (2). Incluso, esos sistemas utilizan el mismo material rodante (trenes) que la Línea 3 de Guadalajara: el Alstom Metropolis.



Metro de Lima. Fuente: railway-news.com
Metro de Santo Domingo. Fuente: catalannews.com
Metro de Panamá. Fuente: cptm.com.br
Tren eléctrico de Guadalajara. Fuente: SDP Noticias

Entonces, ¿por qué no se llama "metro" el Tren Eléctrico de Guadalajara, si cuenta con características similares a otros metros de América Latina y superiores a otros sistemas de tren ligero? Para los aficionados a los trenes, el sistema de tren eléctrico de Guadalajara podría considerarse metro o metro ligero (una variante intermedia entre el tren ligero y el metro) en especial las líneas 2 y 3. Lejos están los días en que el tren eléctrico de Guadalajara era criticado por su insuficiencia (véase "Ligerezas en el tren", en El Informador, 21/Septiembre/1989) y es un sistema consolidado en su demanda y oferta. Sin embargo, el nombre "tren ligero" está firmemente enraizado en la consciencia colectiva de los tapatíos, quienes siempre se referirán al sistema como tren y no aceptarían el cambio al nombre de evocaciones chilangas de "metro".





domingo, 22 de diciembre de 2019

Historia del transporte colectivo en Guadalajara. Episodio IV: Los trolebuses.

Para 1970 la ciudad de Guadalajara había alcanzado una población de 1,199,391 habitantes, sin contar los municipios aledaños. El crecimiento urbano se manifestaba en la construcción de nuevas colonias, centros comerciales, vialidades y lugares de trabajo, y redundó en mayor tránsito de vehículos y congestión de las vialidades.

Según la Comisión de Planeación Urbana (COPLAUR), el 86% de los tapatíos utilizaba para sus desplazamientos el transporte público, el cual, desde la desaparición de los tranvías, constaba sobre todo de autobuses de combustión interna. Estos camiones eran operados por once líneas que agrupaban a todas las rutas, y que pertenecían a dos empresas particulares: Alianza de Camioneros y Servicios y Transportes. Los camiones eran famosos por su incomodidad, por circular de forma caótica y por su saturación.

Al mismo tiempo que la Junta General de Planeación y Urbanización del Estado de Jalisco (JGPUEJ) diseñaba un Plan General Urbano donde se detallaba la estructura vial que desahogaría el nudo del centro urbano, diversos representantes de empresas extranjeras propusieron al Gobierno de Jalisco la construcción de sistemas de transporte colectivo por trenes, es decir, el Metro. Apenas un año antes se había inaugurado el Sistema de Transporte Colectivo en la Ciudad de México, con gran éxito, y es posible que se considerara factible su construcción en Guadalajara.


Las sucesivas delegaciones británica, japonesa y belga, sumadas a un proyecto local de la COPLAUR, abogaban por establecer el sistema de Metro en Guadalajara a un costo considerablemente menor al de Ciudad de México. Sin embargo, es casi seguro que, sin el apoyo de la Federación, el gobierno estatal no habría podido sufragar el costo de un tren que, para la época, era moderno y costoso. Eso no impidió que, al abrirse la nueva Calzada Federalismo (llamada inicialmente Eje Norte-Sur) se construyera un túnel con cinco estaciones por las que se preveía correría el Metro en un futuro cercano.

Tramo sur de la Calzada Federalismo, se aprecia la estación Colón en la intersección de la calle del mismo nombre con la avenida Washington, c. 1976

Según argumentó el gobierno estatal, no era aconsejable en ese momento construir un metro, por lo que utilizó un medio de transporte diferente: el trolebús. Dicho vehículo funciona a base de energía eléctrica que es suministrada por dos cables, a los cuales se sujeta el trolebús por dos cañas denominadas troles. El parque vehicular con el que se inauguró el Sistema de Transporte Colectivo de Guadalajara en 1977 constó de 100 trolebuses usados, provenientes de Chicago, con más de veinte años de antigüedad. Para 1979 estos trolebuses se encontraban en pésimas condiciones por lo que se llegó a sugerir su venta al Distrito Federal, sin embargo por la reacción negativa del público el Gobierno de Flavio Romero de Velasco (1977-1983) se comprometió a mejorar el servicio. Durante la década de los ochentas, se sumaron trolebuses de fabricación nacional, elaborados por Mexicana de Autobuses (MASA).


Los trolebuses continuaron circulando en condiciones cada vez más deterioradas, sobre todo desde la inauguración del tren ligero en 1989, el cual ocupó el túnel de la Calzada Federalismo. Varias rutas del SISTECOZOME (Sistema de Transporte Colectivo de la Zona Metropolitana) desaparecieron, y otras empezaron a dar su servicio con unidades de combustión interna a base de diesel.

Plano de las rutas del trolebús en Guadalajara a mediados de los noventas. Para la década siguiente sólo permanecían las rutas 400 y 500.

Finalmente, en la gestión de Aristóteles Sandoval, se declaró en quiebra a SISTECOZOME, y sus unidades pasaron a formar parte del Sistema de Tren Eléctrico Urbano (SITEUR). Se adquirieron nuevas unidades y la antigua ruta 400 pasó a ser la Línea 3 del Sistema Integral del Tren (Sitren). El servicio es considerablemente mejor que en décadas pasadas, pero su extensión es muy limitada en comparación con el alcance histórico del trolebús. Debería considerarse, dada la tendencia a los vehículos eléctricos y a la saturación del transporte colectivo existente, crear nuevas rutas de trolebús, retomando un medio de transporte con gran tradición en la ciudad. El trolebús forma parte del pasado de la ciudad, ¿formará parte también del futuro?



PARA SABER MÁS:
www.trolleybuses.net
Fernando Martínez Reding, La nueva ciudad, Junta General de Planeación y Urbanización del Estado de Jalisco, 1976
José Ramón Cárdenas Nieto, El Sistema de Transporte Colectivo de Guadalajara: movilidad pública y crisis económica (1970-1982), tesis de licenciatura, 2019.